24 sep. 2009



En una granja vivían un gato y un burro, que disfrutaban jugando juntos.
Un día, el burro cayó en una ciénaga y empezó a hundirse.
El burro le pidió al gatito que fuera a buscar al granjero para que ayudara.
El felino corrió hasta la granja. Buscó y buscó al granjero, pero no lo
encontró porque había salido hacia el pueblo con el único tractor disponible.
Pero vio el nuevo BMW serie Z-3 del granjero.
Como las llaves estaban adentro, el minino cargó una soga en el auto y
arrancó, con la esperanza de salvar la vida de su amigo.
Llegó a la ciénaga. El burro se sorprendió y se alegró de ver a su amigo
llegando en el brillante BMW.
Se las arregló para aferrarse a la soga que le tiró el gato.
Después de atar el otro extremo en el paragolpes del auto, el gato arrancó y puso primera. Despacio y con la ayuda del poderoso auto, logró rescatar a su compañero.
Feliz y orgulloso, el gato devolvió el BMW a la granja antes de que volviera el granjero.
Ambos animales se convirtieron en los mejores amigos.
Unas semanas más tarde, el gato cayó en un pozo bastante profundo..
A los maullidos limpios, llamó al burro para que lo ayudara.
El burro pensó y pensó. Dio una vuelta al pozo.
Luego, puso las patas delanteras en una orilla y las traseras en la otra, y le pidió al gato que se agarrara de su enorme "cosa", y así podría sacarlo del pozo.
El minino se agarró fuerte, el burro dio un salto y pudo rescatarlo con éxito.

Moraleja...
"Si la tenés grande como la de un burro, no necesitas un BMW para levantar gatos."
 

Si tengo tiempo escribo un comentario a este chiste malo y alejado de la realidad.







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